Love Actually

Love Actually la he visto ya varias veces y siempre lloro cuando se dan un beso, cuando se dicen lo que realmente sienten, cuando están tristes o cuando están contentos... Es de esas películas en las que casi me se los diálogos de memoria pero sigo viéndola y sigo descubriendo cosas que en la primera, segunda o tercera vez que la he visto no me había fijado.
Y es que el amor es tan maravilloso, no sólo el de pareja, el que tienes a tus padres, hijos, sobrinos... a tus animales de compañía que son los únicos que nos aman incondicionalmente, sin esperar nada a cambio.
Algo por lo que también creo que me gusta a mí y a mucha otra gente esta película es porque nos vemos representados en uno o varios de los personajes o conocemos personas que han pasado por situaciones parecidas. Siempre ha habido un jefe guapo al que nos gustaría besar, o un compañero de trabajo que nos atrae, o el novio guapo de una amiga que te hace pensar qué tiene ella que no tenga yo... ¡Ah! y quién no ha dejado todo por ir a pasar un rato con un buen amigo o amiga, esto también es amor.
Todas esas cosas que pasan en la vida real pero que no vemos y que cuando las llevan a la gran pantalla nos hacen ver todo un poco más claro y nos ilusionan porque vemos que nuestras vidas también son películas maravillosas.
Un beso
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