
El estampado del vestido que pienso ponerme esta noche para salir me recuerda a esa muñequitas que cuando las abres aparece otra dentro y dentro de ella otra y otra y así hasta que aparece una pequeñita que ya no puede guardar a ninguna más en su interior.
Estas Matrioskas que os muestro me las regalaron unas amigas que fueron de vacaciones a Rusia, uno de esos viajes que tengo pendientes de hacer y espero no tardar mucho en mucho en poder realizarlo.

El vestido es de algodón blanco con un estampado que me encantan además de unos detalles muy cuidados con bordados, de hecho cuando lo vi colgado no pensaba más que en probármelo para ver si era mi talla y llevármelo a casa. Lo compré en un mercadillo el verano pasado y lo he llevado bastante porque es muy cómodo y fresquito, y como parece que el verano está terminando creo que es el momento de ideal de ponérmelo antes de que llegue el frío.
Como calzado estrenaré las sandalias rosas que os enseñé hace unos días y así os podré decir si son cómodas o no.
Un beso
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