Jaula sin pájaros

   Cuando era pequeña tuve dos canarios, uno que se llamaba Kiwi y el otro Cocó. Ahora no recuerdo cuál de los aprendió cada cosa pero la verdad es que aunque los quería mucho, ahora reconozco que les hice bastantes trastadas y les enseñaba a hacer cada cosa...
   Recuerdo que a uno de ellos le gustaba la Coca-Cola, se la echaba en su bebedero mezclada con el agua, muy poca cantidad, pero al canario le gustaba mucho porque se lo bebía todo. También me ponía el metro de costura sujeto en la cintura y lo dejaba arrastrar por el suelo, el pobre se volvía loco siguiéndolo con la vista. Pero lo más grande fue cuando aprendió a atacar a la gente que pasaba por su lado, se agarraba con las patitas a los barrotes de la jaula, abría las alas y el pico; no hacía nada porque no podía salir pero asustaba mucho a quien pasaba por su lado. Me costó mucho tiempo enseñarle a hacerlo, pasé muchas horas delante de la jaula abriendo la boca y los brazos pero lo consiguió y yo me moría de risa cada vez que lo hacía (esto es para las que el miércoles me dijisteis que tengo cara de buena, jajaja).


   Ahora ya no tengo canarios, ni perros, ni gatos, ni peces, ni ratones de campo; tampoco tengo mariquitas, ni gusanos de seda, ni gusanos de melocotón, ni... ningún otro animal pero la jaula, la jaula sí que la conservo y la he destinado a otra cosa con la ayuda de mi madre, como siempre.
   La hemos convertido, bueno, en realidad ha sido solo ella, en otro elemento de decoración de casa. Mi madre hizo la puntilla y las flores de papel, y las colocó perfectamente, yo tan solo le dí el visto bueno que ya es un gran trabajo, ¿no os parece? Además, yo creo que ha quedado muy bonita y por eso os la enseño hoy.
   Un beso,
   Patricia















Comentarios

  1. jaaaaaaaaaaaaa, me parto¡¡¡¡¡¡¡¡, pobres pajaritos, jejejeje, aunque si te soy sincera....yo he hecho cosas peores, jejejeje, animalicos¡¡¡¡, eso si, siempre desde el cariño y el respeto hacia ellos.
    La jaula creo que os ha quedado estupenda como elemento decorativo....me gusta mucho más así que con un animalito dentro.
    Un beso

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    Respuestas
    1. Lo reconozco, de pequeña era una brujilla pero nunca les hice daño, solo les enseñaba a hacer cosas que me divertían a mí. (jajajaja).
      Me alegro de que te guste la jaula ahora, yo también la prefiero sin animales.
      Besicos,
      Patricia

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