
No me gusta llevar vaqueros en verano y por eso tan sólo dejo uno en el armario y los demás los guardo para utilizarlos durante el invierno. Pero este verano, está pasando algo parecido a lo que ocurrió el pasado, que después de una semana de calor intenso está llegando otra con días frescos en los que parece ser que el mejor aliado es el pantalón vaquero.

Hoy es uno de esos días de ir abrigados y me he vuelto a poner mi
vaquero de
Fornarina con una
blusa lila con topitos blancos de
H&M que compré hace ya millones de años, es que ni lo recuerdo. Esta blusa es de esas prendas que puedes llevar un verano tras otro sin que pase de moda, además el cuello es un poco peculiar, ya que es como si llevase un pañuelo anudado, lo que hace que la blusa parezca diferente según lo que haga con el cuello. Si voy más arreglada hago una lazada grande a un lado o si voy más informal como hoy, tan sólo lo anudo y lo dejo caer por delante como si fuese un foulard.

Para completar el look me he puesto una
pulsera con cuentas lilas y abalorios que me regaló una alumna (qué suerte tengo con mis chicos), unos
pendientes de plata con cristal lila que compré en Lisboa durante la Expo y un
cinturón de cadenas que compré en una tienda local hace todavía más tiempo que la blusa.
Aunque no os lo muestre, también he llevado una chaqueta y un pañuelo, pero ya os enseñaré otro día algunas de mis prendas de abrigo para los días fresquitos del verano.
Un beso
sencillamente genial.la pulsera lleva suerte.
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