Montañana

   Este verano no he ido de vacaciones pero si que hice una escapada a un pueblo del pre Pirineo de Huesca. Ya había estado aquí con anterioridad pero las casualidades de la vida hicieron que volviera a visitarlo unos años después y con personas diferentes.
   Hace ya unos años, no recuerdo cuántos porque he pasado por tantos colegios que ya no se en qué año he estado en cada uno de ellos, trabajé en Tamarite de Litera y unos conocidos que viven en un pueblo de al lado me lo mostraron por primera vez. Pero casualmente esta primavera, hablando con un matrimonio que son amigos desde hace poco tiempo, descubrí que los padres de él tienen una casa en este pueblo porque son de allí y decidimos hacer una visita.

   Montañana es un pueblo muy pequeño pero lleno de encanto, ya se que cuando se dice esto es porque suele ser regular pero en este caso es cierto, tiene muchísimo encanto. Tanto las calles como las casas son de piedra y con tejados de pizarra; no se puede circular en coche por la localidad por lo que os recomiendo que vayáis con calzado cómodo y que sujete bien el pie porque está lleno de cuestas.
   He de deciros que la montaña, el campo, la naturaleza... y todas esas cosas no me atraen mucho, me gusta más la ciudad pero en este pueblo parece que hayamos retrocedido en el tiempo y hayamos vuelto a la Edad Media. Esto quizás se deba a que durante bastante tiempo las personas que aquí habitaban emigraron pero actualmente algunos vecinos han vuelto.
   Una advertencia, en Montañana no encontraréis ni bares ni restaurantes porque lo que os recomiendo que llevéis agua y algo para picar, aún así, a dos kilómetros está Puente de Montañana que es más grande y tiene todo tipo de servicios. Podéis planear la escapada de forma que lo primero que hagáis sea ver Montañana por la mañana y después vayáis a Puente de Montañana a comer y pasar allí el resto del día.
   Un beso,









































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