Esencia de lavanda

   Aunque ayer fue mi cumpleaños, que publique esta entrada hoy es pura coincidencia.
   Cuando era adolescente para nuestros cumpleaños nos regalábamos perfumes porque era algo extraordinario, no éramos tan modernos como ahora que nos regalamos tablets, pero sabíamos exactamente qué regalar porque nos regalábamos unos a otros lo que de verdad sabíamos que nos iba a gustar.
   La primera colonia que me regalaron fue Chispas, como a la mayoría de los que nacimos en los 70, que podéis comprar de nuevo aquí: La casa española el blog de la Real Fábrica. Después vinieron muchas más, algunas realmente malas.
   Ya os lo he contado en otro post, yo tengo un perfume que me gusta por encima de todos y que lo reservo para momentos especiales, me trae tantos recuerdos a la memoria cada vez que lo utilizo que no se si cambiaré algún día. Pero para diario suelo utilizar otras más suaves y que no me despinten recordando una cena con mis amigas o un viaje, por ejemplo.
   
   Hace ya mucho me regalaron este cofre y aunque la colonia todavía no la he utilizado, la crema y el gel o una de las dos cosas, ahora no lo recuerdo, sí. Y aunque se lo agradecí mucho a quien me lo regaló, creo que no es el regalo más adecuado ya que los perfumes son algo muy personal y que si no tenemos claro no deberíamos hacer. Afortunadamente no me disgusta pero si así hubiese sido lo habría utilizado como ambientador, todo tiene remedio.
   Un beso,

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