Recién hecha

   Con el título no me estoy refiriendo a la comida, estoy hablando de la cama. No hay nada que me guste más después de estar todo el día trabajando que darme una ducha y acostarme en una cama con las sábanas limpias.
   Esa sensación de entrar en la cama y notar que están completamente lisas porque nadie las arrugado antes, con el aroma del suavizante todavía y si además son blancas y de algodón ya es lo mejor que me puede pasar. Eso y dormir sola en una cama de tamaño King Size de esas que sólo hay en algunos hoteles.
   Y esa sensación es todavía más agradable en verano después de un día de mucho calor porque las sábanas están fresquitas; o los días en los que la gripe ataca fuerte, estar enfermita todo el día en la cama con las sábanas recién lavadas me ayuda a recuperarme y a que la enfermedad sea un poco menos dura.
   Os confieso que me encanta dormir con las sábanas blancas de algodón del ajuar de mi abuela, hasta ahora no he encontrado nada mejor.
   Un beso

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