Santuario de Misericordia

   Este año no he tenido vacaciones, he tenido un gasto importante ya previsto y todo no se puede hacer. Además después de pasar 10 meses fuera de casa lo que más me apetecía este verano era estar tranquila en casa haciendo poco o nada. He disfrutado muchísimo de la piscina pública y he hecho algunas salidas a lugares cercanos.
   Una de esas salidas fue al Santuario de Misericordia, lo tengo relativamente cerca de casa, una hora en coche más o menos pero el año pasado cuando saltó toda la noticia no fui por la masificación así que cuando volvió a ser noticia porque hacía un año de la desgracia, decidimos ir a ver para no preguntar que es lo que se suele decir por aquí.
   Cogimos el coche y en una hora más o menos nos presentamos en el Santuario de Misericordia que está muy cerca de Borja, un pueblo de la provincia de Zaragoza. Hacía años que no habíamos ido y aunque no recordábamos todo lo que sí que teníamos claro es que no habían hecho ninguna reforma ni arreglo en años.
   Supongo que todos sabréis porque fuimos al Santuario de Misericordia, fue noticia mundial, se hacían peregrinaciones para ver la magnífica obra de arte que había allí, el Ecce Homo restaurado por Cecilia una anciana que lo había intentado dejar guapo y lo dejó... pues como lo dejó.
    Recordaréis que la anciana salía llorando en las noticias y en todos los programas, pues el día que fuimos estaba tranquilísimamente jugando a las cartas con sus amigas y esperando a que alguien le pidiera un autógrafo. Le ha sentado muy bien la fama, yo la vi muy rejuvenecida, mucho mejor que cuando salía el año pasado explicando lo que había pasado.
   Pero que menos nos gustó fue cómo está el Santuario, cobran 1 € para entrar a verlo, algo que me parece muy bien porque así se obtienen beneficios para poder mantenerlo pero ya que lo cobran deberían haber comenzado a hacer algo como darle una mano de pintura a las paredes, comprar un deshumidificador o limpiar la humedad de las paredes...
   Lo mejor de ir hasta allí, sin ninguna duda fueron las vistas de las tierras del Moncayo.
   Un beso,
   ©  Patricia






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