Compras en mercadillo

   Hace unas semanas fui a un mercadillo de esos que se han puesto tan de moda últimamente y con cosas hechas a mano. Había muchísimas cosas para poder comprar tanto de alimentación, como ropa, adornos para la casa y bisutería.
   Todo lo que compré fue por compromiso con las personas que lo vendían ya que conocía a algunos de los vendedores pero, por supuesto, que me gustaba todo lo que compré porque si no, no lo hubiese hecho.
   Algo que no me gusta mucho de estos mercadillos es que se pueden vender productos de alimentación que no están envasados al vacío y la mayoría de los puestos no tienen cámaras de frío para mantener los productos adecuadamente. En una tienda siempre están los de sanidad midiendo las temperaturas de las cámaras y mirando las fechas de caducidad de los productos y sin embargo aquí no ocurre lo mismo.
   Pues bien, lo que compré, como os podéis imaginar no era comida, aunque he de reconocer que a veces pico algo. Tampoco compré ropa porque algunas de las cosas que había me las puede hacer mi madre, como por ejemplo poner coderas de tela o puntillas hechas a ganchillo o bolillo en los cuellos y puños de chaquetas de punto básicas.
   Los adornos para la casa tampoco me gustaron mucho porque las cositas de Navidad eran un poco diferentes por explicarlo de alguna forma.  Así que ya sabéis lo que me compré, bisutería.
   Este collar con calavera me hizo muchísima gracia porque es muy tétrica pero a la vez muy dulce con la flor, los cristales y el lacito.
   También me compré esta pulsera de cuentas con cruz que tanto se llevan esta temporada.

   Y finalmente me compré esta pulsera de piel de potro en blanco y negro de dos vueltas y con gran broche de metal que vi hace un año y que finalmente me he podido comprar.
   Dentro de poco os enseñaré los looks con los que combine estos tres nuevos caprichitos.
   Un beso

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