Halloween

   Aunque ya ha pasado la fecha creo que todavía estoy a tiempo de escribir sobre Halloween y de eseñaros unas fotos de cómo decoramos la casa para los niños que vienen a pedir caramelos todos los años.
   Mis abuelos y mis padres no celebraban esta fiesta, no estaba arraigada o de moda aquí pero se hacía otras cosas parecidas.
   En las huertas u hortalizas, como se llaman por aquí, se plantaba y todavía hay personas que lo siguen ahciendo, de todo: tomates, pimientos, patatas, pepinos y... calabazas. Unas calabazas que se dejaban crecer y engordar para después dar de comer a los animales que había en casa. Cuando más gordas estaban estas calabazas era en Octubre y los padres las recogían y llevaban a casa.
   No eran calabazas naranjas y redondas, sino alargadas. Se cortaban más o menos por la mitad y se vaciaban de la pulpa o carne que tenía. Se hacían agujeros redondos para los ojos, un triángulo para la nariz y una boca alargada con el gesto contento o enfadado o triste. Después se cogía un trozo de vela que se introducía dentro de la calabaza y ésta se colocaba en una esquina o en la puerta de entrada de las caballerías. Ésto lo solían hacer los más pequeños de la casa para asustar a los que las vieran ya que parecían calaberas.
   También había otra tradición la noche del 1 al 2 de Noviembre y es que a partir de las 12 en punto de la noche se tocaban las campanas de la Iglesia, el toque era el de muertos (una campanada cada 30 segundos más o menos), este toque duraba 6 horas. Esta tradición la llevaban a cabo los jóvenes del pueblo, se juntaban las cuadrillas y para pasar la noche un poco mejor llevaban galletas, vino moscatel, café, leche... Era una forma de pasar la noche aunque terminaban más o menos como los jóvenes de ahora, un poco contentos gracias al moscatel.
   Había cutro días de misa en el cementerio del día 1 al 4 de Noviembre, una en cada uno de los panteones que hay en el cementerio de mi pueblo, y menos mal porque así estaban más calentitos porque en estas fechas ya hace frío o llueve abundantemente.
   Dencansen en paz todos nuestros antepasados y lo de Halloween no es tan raro, por lo menos en mi pueblo no nos lo parece y los niños difrutan como lo que son.
   Un beso




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